Reflexiones, guerra, hambre, sed de combustible…

En el último libro leído de Jen Ziegler : EL ODIO A OCCCIDENTE, en la pagina 268 el autor hace una evaluación de los estragos provocados por la Segunda Guerra Mundial que copio literalmente: “Entre dieciséis a dieciocho millones de hombres y mujeres murieron en combate, decenas millones de combatientes quedaron mutilados, amputados y desfigurados. Murieron entre más de cincuenta millones de civiles”.

Hoy en el hemisferio Sur las epidemias, el hambre, el agua contaminada y las guerras civiles provocadas por la miseria, y los interés del capitalismo destruyen cada año casi tantas vidas como la Segunda Guerra Mundial muertes produjo en seis años. Según informe tomado del libro Jacques Dupâquier: “La población Mundial en el Siglo XX.”

Estos datos no pueden dejarnos muy tranquilos y deben ser el motivo de nuestro compromiso de lucha por un mundo más justo. Sabiendo que el Norte es causa de la hambruna del Sur. Bajo pretexto de que hay que luchar contra el cambio climático se crea la estrategia de los agrocarburantes para inflar más los bolsillos de las multinacionales con la fabricación del biodiesel y el bioetanol. Para elaborar estos productos en el año 2.007, se necesitaron treinta y ocho millones de toneladas de maíz y cientos de toneladas de trigo. Ahora bien es necesario saber que para llenar el depósito de un coche que funcione con bioetamol es necesario quemar 358 kilos de maíz, con esta cantidad un niño de México o Zambia (donde el maíz es el alimento básico) vive todo un año. La ONU, BM, OMC y los Gobiernos callan, mientras estimulan que las grandes sociedades agroalimentarias llenan sus bolsillos de beneficios aun que revienten de hambre los pobres del planeta.

Es necesario cambiar la estructuras egoístas, criminales, alienantes e inhumanas del actual Orden Económico, pero para ello necesitamos sembrar en nosotros el amor a la rebeldía, implantar en nuestro ser La Carta de Los Derechos Humanos como camino para un mundo más justo. Pensando: ”No hagas a los otros lo que no quieras que te hagan a ti; trata a las personas como seres valiosos y no como instrumentos a tu servicio”, cuando esto esté en ti únete a la mucha gente que hace de su vida una opción ¡Por otro mundo posible y necesario!

Tengo sesenta y nueve años y siempre he estado enamorado de la Vida a pesar de tocarme vivir en este mundo tan cruel. He escuchado con demasiada, frecuencia por parte de los “prácticos” de los cínicos, de los sesudos conservadores: “Quien no es revolucionario de joven es que no tiene corazón y quien sigue siéndolo de adulto es que no tiene cabeza”. Si yo hubiese perdido el sentimiento revolucionario y el horizonte de la Utopía, hubiese perdido el sentido de mi, y lo más importante que tengo: La Vida, el gozo de amar al otro.
Juan José Jávega.
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