Maniobras en la oscuridad por Arturo Tendero

La primera de las armas, la más antigua y poderosa, es la mentira. Que el enemigo no sepa lo que pasa o crea que pasa otra cosa. Me pregunto si en unas maniobras militares como las que se están desarrollando en Chinchilla, además de conjuntar criterios y probar tácticas, técnicas y novedades armamentísticas, los aliados afinarán también el modo de desinformar al enemigo.

«OTAN de entrada no» fue el lema con el que Felipe González quería sacarnos y meternos a la vez en la Organización. ¿Qué demonios quería decir la frasecita? En el referéndum de 1986 aceptamos quedarnos con tres condiciones: no entrar en la estructura militar, que nadie introdujera armas nucleares en territorio español y que Estados Unidos fuese desmantelando poco a poco sus bases y marchándose. Treinta años después, Estados Unidos tiene más presencia militar en España que entonces, puede introducir armas nucleares cuando le parezca y las maniobras que se están realizando demuestran que estamos metidos en la estructura militar hasta las cachas. Como nadie ha convocado otro referéndum, los sucesivos gobiernos posteriores nos han traicionado incumpliendo aquel acuerdo democrático. Estamos dentro y parece que orgullosos. ¿Para qué sirve la OTAN? Dicen que es un sistema defensivo. Sin embargo la propaganda de las maniobras que se celebran aclara que el objetivo es un hipotético país del cuerno de África al que atacamos para controlar sus materias primas. Que yo sepa, no se menciona qué pasará con los hipotéticos supervivientes del hipotético país. ¿Se convertirán en hipotéticos refugiados que se ahogarán en barcazas intentando alcanzar nuestras fronteras? ¿De qué nos defiende la OTAN, si posee el 70% de las armas que existen? Sí, pero los hoteles de Albacete están llenos. Aunque no sabemos cuánto va a costar la fiesta, quién la paga, qué tipo de armas van a emplearse, si se usarán sustancias que se filtren y contaminen para siempre el acuífero 0829 que está debajo y nos surte de agua, si se quedarán flotando en el aire que respiramos. Esas informaciones no circulan porque el enemigo no debe conocerlas. El hipotético enemigo. Que igual somos nosotros.

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