La Paz Herida, por Ana Martínez

Intentar conocer cuántos conflictos armados están vivos hoy es prácticamente imposible. Desde el origen hay controversia sobre la diferencia entre conflicto y guerra. Los datos bailan, fluctúan, pero entre un significado y el otro el resultado es el mismo: la muerte de seres humanos, civiles y no, niños, mujeres y hombres con alma y corazón que no merecen ser asesinados. Nadie, por mucho odio que engendre en sus entrañas, tiene el derecho moral, ni económico, ni social, ni religioso, ni sexual de poder quitarle la vida a un igual ni por un solo motivo. No los hay y nunca los habrá.
Afganistán, Somalia, Irak, Paquistán, Sudán, Palestina, Israel, Colombia, El Chad… figuran en color rojo latente como puntos conflictivos donde sigue vigente la lucha armada, pero se sabe que hay otros pequeños núcleos repartidos por todo el mundo que mantienen enfrentamientos históricos, aunque por llevar contabilizados pocos centenares de muertos, no se les tiene la menor consideración.
Pero además de los asesinatos, los conflictos conllevan daños colaterales, en ocasiones nunca superados, como la violación de mujeres y menores, vistos por los ‘bestias’ como unas de las mejores armas de guerra.
Mientras la gente muere -más cerca de lo que creemos-, el Gobierno de España disminuye casi de forma irrisoria el gasto militar en 2011. Concretamente, el presupuesto del Ministerio de Defensa para el año en curso asciende a 8.560 millones de euros, pero según la propia Otan, habría que añadir partidas que se encuentran repartidas en otros ministerios. El habitual informe que sobre la verdad del gasto militar español publica anualmente ‘Justicia y Paz’ de Cataluña, sólo con la inversión militar que el Gobierno prevé para este año, concretamente 2.006 millones de euros, se pagarían 421.910 pensiones mínimas durante doce meses. Y especifica que, teniendo en cuenta las mencionadas partidas consignadas por otras carteras ministeriales, el gasto militar total es bastante más elevado y llega a 17.244,75 millones de euros. A ello se une el espectacular crecimiento que ha experimentado en el último año la venta de armas por parte de España, que lo ha convertido en uno de los principales países exportadores de armamento.
Hoy es 30 de enero, Día de la Paz. No hay en el mundo mayor utopía que esta acción, hecho o acontecimiento, no hay alguien que lance su grito a favor de la guerra, pero aquellos que tienen el poder y la palabra para hacerla desaparecer del mapa, no mueven un solo dedo. Hay un concepto que sostiene que la guerra está en cada uno de nosotros. Y es cierto. El conflicto es necesario, por innato, pero las fórmulas de solución múltiples y variadas para no tener que llegar al balazo en la sien. Soñemos con que otro mundo mejor es posible. Y también la paz mundial. Soñémoslo todos juntos, al mismo tiempo. Así estaremos más cerca de conseguirla.
También queremos destacar, con respecto a la noticia aparecida también el día 30 en La Verdad titulada “El uso del arte como instrumento pacificador”… el siguiente comentario:
Es triste, cada vez más, que Albacete se conozca por un concurso gráfico sobre “la paz” en lugar de por ser donde los pilotos de la OTAN se entrenan para sus misiones de guerra en el mundo o por ser donde se ensamblan los “tigres” que combatirán en Afganistán dentro de nada. Que este museo sea para usted y los suyos, señor Sotos, un lugar donde “confluyen el arte, la paz y la promoción del turismo” en vez de ser un lugar que critique vivamente el militarismo, las guerras y la violencia precisamente en una ciudad donde se prepara la guerra con la connivencia de sindicatos, empresarios, partidos políticos y sus respectivos votantes dice mucho, mucho, de todos ustedes y explica lo que tanto pregonan: la promoción de una palabra que precisamente en boca de ustedes suena vacía de contenido.
Por cierto, por si de forma “accidental” el comentario se “borra”, ahí va la prueba:
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