La guerra y el olvido nutren la crisis, por Albacete por la paz (3-julio-2011).

Un domingo más nos reunimos en esta plaza para recordar asuntos que la mayoría olvidan o que ni siquiera tienen interés en mencionar, como es la guerra, sus causas y sus efectos en la población civil. Y aun cuando la crisis debiera hacer replantear muchas cosas –como el regreso de las tropas a sus respectivos países-, todavía hay políticos como José Bono que se creen iluminados diciendo que “los talibanes quieren quitar los derechos a las mujeres y matarlas”, y para él, y otros como él, evitar esto justificaría que nuestras tropas continúen allá y no tengan que regresar. Pero él, y otros como él, olvidan descaradamente que hace más de 3 décadas el gobierno pro comunista de Afganistán pidió ayuda a la URSS contra los islamistas radicales muyaidines que querían derrocar aquel gobierno laico; entonces las mujeres tenían derecho a ir a la universidad o a llevar la burka -o no, si así lo deseaban-; pero EEUU apoyó con armas a aquellos islamistas radicales y los logros que la sociedad afgana había conseguido se fueron al traste con una guerra continuada hasta hoy. Con todos los errores del comunismo, así como los del capitalismo, ¿quién se preocupó entonces de aquellas mujeres, de los niños, de los DDHH, de los sistemas educativo y sanitario que allí existían?
Como hemos dicho otras veces, no sólo los islamistas radicales –ahora talibanes- causan víctimas: también allí la organización armada OTAN las causa mientras interviene en misiones “humanitarias”, siendo 7 de cada 10 civiles las mujeres y niños asesinados por dichas tropas invasoras. En 10 años de guerra también se ha disparado la exportación del opio afgano. Quizá sin el apoyo armado al radicalismo religioso la guerra allí no se hubiera producido o hubiera acabado antes. Quizá con estrictas leyes internacionales que prohibiesen el negocio de las armas y de la munición la población podría vivir en paz y los invasores no tendrían la excusa del terrorismo armado para quedarse. Quizá así el mundo vería allí una nueva esperanza para la paz y la vida civil.
Pero si todo esto cada vez importa menos a nadie, lo mismo podríamos decir de la situación en Irak; o en Libia, país éste donde su Gobierno ataca a la población civil con bombas de racimo -que España le vendió hasta hace nada-, o donde la misma OTAN sigue bombardeando a civiles -pese a que supuestamente la misión iba a ser para crear corredores aéreos con los que asegurar garantías humanitarias a la población civil-; la rutina hará que pronto sea otro conflicto olvidado más mientras las víctimas civiles las producen ambos bandos enfrentados y las multinacionales y los bancos se lucran con la guerra a costa de los impuestos y las leyes que nos imponen nuestros gobiernos.
Y a la vez que esto sucede y el negocio de la armas crece, un nuevo caso de catástrofe humanitaria ha aparecido en África, pues a los desplazados por las guerras y otras circunstancias que hay en ese continente ahora hay que sumar la hambruna por sequía que asola al denominado “Cuerno de África”. Más allá de los titulares en los Medios o de foros como éste, que puedan remover algunas conciencias, todo esto quedará olvidado dentro de unos días, lo mismo que los asesinatos que se están cometiendo en Siria por parte de las fuerzas gubernamentales contra las protestas pacíficas que hacen los ciudadanos, al igual que ocurrió en Bahrein hace tan poco tiempo, y sin que el mundo haga nada por pararlo o evitarlo; como tampoco se hace mucho por evitar la crisis social que afecta a tantos países, entre ellos Grecia, que mientras está siendo “rescatada” económicamente, su población está cada vez más ahogada y embargada, saliendo a la calle a la desesperada para hacer oír sus protestas; un país en el que mientras el número de suicidios provocados por la crisis, el paro y la usura de los préstamos ha aumentado un 40%, actualmente ocupa el cuarto lugar como importador mundial de armas (que, curiosa y especialmente, le son vendidas por Alemania y Francia, países que marcan las directrices económicas de la UE).
Veremos en qué quedan ésta y otras protestas, como la de la Segunda Flotilla por la Libertad contra el embargo ilegal de Gaza por Israel, o las que están sucediendo en Islandia o en el Estado español. Por eso, para que el olvido no sea tanto, volvemos a recordar aquí que la crisis financiera, que el armamentismo, que las instituciones internacionales, que la banca mundial, que las decisiones de gran parte de nuestros políticos son juez y parte de la crisis mundial; y que una gran parte de la problemática global quedaría resuelta sin tanto gasto en armamento y guerras. Por eso, una vez más, reivindicamos pacíficamente: “¡Parad la guerra!”.
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