Fabricamos armas, construimos guerras, pero nos dejan dinero y nos borran la ética.

Al menos es lo que pensamos que ocurre con los políticos, ya no solo los de EEUU, los de Inglaterra y aquellos que hicieron posible la guerra de Irak, y pusieron su granito de arena a modo de foto en las Azores; también todos aquellos que colaboran con cualquier conflicto armado o vende armas para futuras guerras que están por venir.
La semana pasada Wikileaks hizo públicos unos 400.000 documentos que confirman lo que todos ya sabíamos: que la guerra de Irak fue una atrocidad, que su justificación era mentira, que Bush, Aznar (adalid de la política internacional y “mejor presidente de la Historia” eso dicen algunos) y el inglés nos engañaron y taparon durante años estas atrocidades: el 60% de los fallecidos, unos 70.000, fueron civiles, que se permitieron torturas y abusos dignos de los más competentes criminales de guerra… y todos callados y ahora quieren que nos callemos.
En este mismo orden de cosas, ESPAÑA NEGOCIA LA MAYOR VENTA DE ARMAS A ARABIA SAUDÍ: 200 carros de combate por valor de 3.000 millones de euros. Amnistía Internacional, en su campaña de “Armas bajo control” ha expresado su preocupación por la venta de armas que puede violar claramente la Ley sobre el Control del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (Ley 53/2007, de 28 de diciembre) en la que se dice expresamente que no se venderán armas a países en los que no se respetan los derechos humanos.
Cuando veamos niños masacrados, jóvenes con las tripas fuera, madres muertas abrazadas a sus hijos, ancianos desmembrados en las calles de alguna ciudad (por suerte estas imágenes no las muestran el Día de las Fuerzas Armadas ni en los anuncios para reclutas), debemos pensar que nosotros, TODOS, somos responsables… pero regocijémonos con el dinero que nos dejará y miremos hacia otro lado.
Ah! Recordemos que en Albacete, se fabrica el TIGRE, helicóptero de asalto que también pacifica muy bien, o eso dicen.
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