Entrevista en Diario AB

– ¿Qué le parece a la plataforma la realización de estas jornadas de defensa?
Para empezar, hay que indicar que no podemos criticar un curso sin haber asistido al mismo, esperemos que el enfoque sea amplio… aunque no parece que esto se pueda cumplir.

Como es lógico, la Universidad puede ofrecer los cursos de formación que quiera, tal y como establece la Ley Orgánica de Universidades a través del principio de libertad académica. Por ejemplo, a finales de octubre, la Facultad de Medicina organizará una curso bajo el título de “Cooperación Internacional y Salud” en el que no se hablará de militarismo, sino de cooperación, ayuda al desarrollo, educación y salud. Ambos cursos hablarán de conflictos internacionales pero con enfoques muy diferentes. Si nos preguntas por cuál nos gusta más, pues seguramente que el segundo tiene un enfoque más humano acorde con los objetivos del milenio y los valores que entendemos debería enseñar una Universidad.

– ¿Os ofrecieron la posibilidad de participar?
No. Los objetivos del curso son claros como parece serlo la parcialidad y el diseño de un enfoque único, sin voces discordantes ni debate. Algo que pensamos se enfrenta a los principios en los que se debería sustentar una Universidad: la pluralidad, el debate y la información completa, sin polarizaciones ni intereses. Nuestra intención es asistir como oyentes y poder participar con absoluto respeto a los debates.

– ¿Cómo ve que una institución como la universidad no cuente con el aspecto crítico sobre este asunto?
Como decimos, entendemos que se debería abordar el problema de los conflictos internacionales desde diferentes puntos de vista. No sabemos si entre los ponentes habrá voces discordantes, aunque parece claro que el militarismo dominará todas las sesiones.

– ¿Hay un interés político de los dos partidos mayoritarios y las instituciones (universidad) y empresas, por defender el TLP y la parte militar de Albacete?
La Universidad es un organismo autónomo, con un gobierno autónomo sin injerencias políticas y elegido por la propia comunidad universitaria. Por tanto, no creemos que la organización de este curso esté condicionada por ningún interés político interno o externo. No obstante, los organizadores cuentan con una ayuda de 4000 € del Ministerio de Defensa y claramente eso condiciona los objetivos del mismo, dentro de la campaña de toma de las instituciones educativas por parte del militarismo, como lo son las jornadas de puertas abiertas de instalaciones militares para niños o la presencia de programas similares en colegios, sin que a los niños se les enseñe la cruda y durísima realidad de la guerra y del armamentismo.
En el caso de los partidos mayoritarios, PP y PSOE, ambos son responsables de la militarización de la ciudad y del ingente gasto militar (y su deuda) que soportará la población española en los próximos años y que asciende a más de 33.000 millones de euros (700 euros por habitante). Cuando el PSOE estaba en el gobierno central incrementó el gasto en grandes programas armamentísticos y aprobó la llegada del TLP a Albacete, con el apoyo del PSOE y del PP locales. También, poco antes de finalizar su mandato, Zapatero aprobó la llegada del polémico escudo antimisiles de Estados Unidos a la Base de Rota. Ambos gobiernos son responsables de la violación sistemática de lo acordado en el casi olvidado referéndum de la OTAN de 1986. Pero es que en plena crisis económica, el PP ha aprobado en septiembre de 2012 y en julio de 2013 nuevos préstamos para pagar la deuda de Defensa de más de 2600 millones de euros, incrementando el coste de los programas armamentísticos mientras recortan sin vergüenza en Sanidad y Educación.

– ¿Ese interés se sustenta en términos económicos?
Por supuesto. La industria armamentística sigue creciendo. Se alimenta de los conflictos bélicos con la connivencia de los gobiernos occidentales. Las intervenciones humanitarias no son más que acciones militares donde los muertos civiles son insoportables y donde los resultados más que cuestionables. La imagen de un niño desmembrado por un bombardeo de la OTAN no la veremos en ninguna televisión pública, a pesar de que esa muertes cuentan con el beneplácito de nuestros políticos que aprueban esas intervenciones.

– ¿Qué sucedió en Feria sobre una protesta espontánea antimilitar?
No se trató de una protesta ni nada parecido. Dos miembros de la Plataforma, vestidos con una chilaba blanca, guardaron una hora de absoluto silencio portando un cartel en el que se leía “Parad la Guerra”. Durante más de 45 minutos no hubo ningún problema, incluso, si acaso, voces de apoyo y de agradecimiento; incluso pasaron por allí varias parejas de la Policía Local que no vieron en su actitud ningún problema. No obstante, casi al final, tres policías intentaron identificar a estas dos personas que estaban en la calle sin hacer nada, incluso sin mediar palabra ni identificarse de ninguna manera a uno de nuestros compañeros le quitaron el cartel. Algunas personas que estaban por allí salieron en defensa de estas personas y recriminaron a los policías su intención de identificar a dos personas que estaban de pie en silencio con un mensaje tan sencillo y que todo el mundo comparte como es “Parad la guerra”. Varios también fueron identificados. Pasada la hora, nuestros compañeros, con actitud absolutamente pacífica se dirigieron a los policías y preguntaron por qué eran identificados (en cumplimiento de la L. O. 2/1986, están obligados a proporcionar al ciudadano información cumplida, y tan amplia como sea posible, sobre las causas y finalidad de su solicitud de identificación (Sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga nº 41/2011, de 14 de junio). únicamente se les indicó que porque estaban creando expectación y que la ley les habilitaba a identificar a cualquier persona que estuviera en la calle llamando la atención. Sin más, entregaron sus DNI y fueron identificados. No se les informó de que fueran a ser sancionados pues tampoco se les indicó que dejaran de hacer lo que estaban haciendo ni que estuvieran cometiendo ninguna infracción. En nuestra opinión estas identificaciones indiscriminadas atentan contra la Constitución, la Libertad de Expresión y son un mecanismo que recuerda métodos de presión típicas de las dictaduras, en una clara prueba de la plutocracia en la que vivimos.

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