Continúa la controversia con el TLP. Global CLM.

No sabemos en qué idioma decir que lo que más nos preocupa no es ni la contaminación, ni el ruido, ni las molestias, ni los peligros… sino la implicación ética que supone participar, dar cobertura y promocionar esta cultura de guerra en aras de la seguridad mundial. La historia demuestra que ninguna intervención de la OTAN ha respetado los derechos humanos, que en todas han sido asesinados miles de civiles… y Albacete pone su granito de arena.
Ni los periodistas ni los políticos parecen querer entender que eso es lo que verdaderamente nos preocupa, ¿qué es la contaminación, el ruido, etc. comparado con los 9 niños asesinados por un helicóptero de la OTAN la semana pasada en Afganistán? Pronto además, ese helicóptero podría haber sido fabricado en nuestra ciudad… eso sí, los niños asesinados ni siquiera saldrán en nuestras noticias.
Cuatro años después de la instalación del Programa de Liderazgo Táctico (TLP en sus siglas en inglés) en Albacete, más conocido como la Escuela de Pilotos de la OTAN, sigue la controversia.

La histórica tradición militar y aeronáutica de la ciudad, que está ligada a la Base Aérea de los Llanos desde hace décadas, choca frontalmente con el creciente rechazo de las organizaciones antimilitaristas y pacifistas, que no cejan en su empeño de hacer ver a la sociedad los peligros que conlleva tener un centro como el TLP en nuestro entorno.

Riesgo de accidentes, molestias por ruido, contribución a la cultura de guerra… por no hablar de que Albacete se podría convertir en objetivo terrorista por el hecho de albergar un centro de formación de pilotos de guerra. Son algunos de los motivos argumentados por los antimilitaristas contra el TLP albaceteño.

Pero también hay voces favorables al programa que mantienen que estos cursos de formación de pilotos son necesarios para mantener la seguridad en el mundo. Además, y de rebote, la presencia de más de 60 pilotos internacionales, unos 500 técnicos de mantenimiento y personal adicional genera riqueza, especialmente desde el punto de vista del consumo.

Sin pretender que la balanza se incline para uno u otro lado, lo exigible es que se extremen las medidas de seguridad en los cursos de vuelo programados y que no se repitan situaciones como la acontecida el pasado 18 de enero, cuando dos F-18 y un F-27 violaron, supuestamente, la prohibición de sobrevolar la ciudad a muy baja altura, con los riesgos que ello supone y la alarma que genera entre la población.

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